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lunes, 1 de agosto de 2011

El Festival de Salzburgo homenajea la música integradora de José Abreu

Luis Lidón.

  • EFE,| hace 4 minutos 
Austria y su aristocrático Festival de Salzburgo rindieron hoy homenaje al creador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, José Antonio Abreu, cuya obra se ha convertido en "uno de los tesoros culturales del mundo".

Abreu -que fue premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2008- recibió hoy la Cruz de Honor austríaca de primera clase de las Artes y las Ciencias como fundador del "Sistema", que desde 1975 ha educado musicalmente de forma gratuita a centenares de miles de jóvenes, la mayoría de familias desfavorecidas.

El sueño de este hombre de que la música podía vencer a la pobreza constituye "uno de los tesoros culturales de la humanidad" y una auténtica "revolución humanística", elogió la ministra de Cultura de Austria, Claudia Schmied.

"Creo que la mayor alegría que podemos darle al maestro es anunciarle que en 2013 tenemos previsto traer toda la idea del "Sistema" al Festival de Salzburgo para mostrar el poder transformador de la música", anunció durante el acto la presidenta del prestigioso evento artístico, Helga Rabl-Stadler.

Rabl-Stadler explicó a Efe que pretende que en ese año actúen en el festival, además de la Simón Bolívar, varias orquestas infantiles y juveniles, así como uno de los coros integrados por niños con discapacidad, pero que aún era muy temprano para ofrecer más detalles.

La presidenta del festival aseguró que la participación de la Orquesta Simón Bolívar -la punta del iceberg del empeño colectivo del "Sistema"- fue en 2008 un éxito y lo está siendo este año, con todas las entradas agotadas hace semanas, porque "es capaz de contagiar su energía, alegría y entusiasmo al público".

Abreu, nacido en 1939, aceptó la distinción en nombre de todas las personas involucradas en el proyecto, y se comprometió a seguir trabajando en ese "instrumento de desarrollo social y humano".

"La función más importante del arte es acercarse a la gente, a los niños, y especialmente a los pobres", indicó, para agregar que "la cultura para los pobres no debe de ser una pobre cultura".

El músico y economista recordó que en las centenares de orquestas que conforman el proyecto en Venezuela hay ahora inscritos alrededor de 350.000 niños, incluidos jóvenes presidiarios.

"El 'sistema' ha entrado en las cárceles para contribuir vigorosamente a la rehabilitación de los presos, y convertir la orquesta y el coro en un extraordinario estandarte de rehabilitación y redención social", declaró.

Entre el público, además de destacadas personalidades del arte y la cultura de Austria, se encontraba Gustavo Dudamel, director de la Filarmónica de Los Ángeles, y el ejemplo más conocido del talento que puede salir de esta iniciativa.

"Yo soy parte de la familia" del "Sistema", explicó a Efe Dudamel, que elogió el "empeño y la pasión de un visionario como el maestro Abreu".

El éxito en Venezuela de esta red nacional de orquestas y coros ha hecho que unos 20 países traten de adaptarlo para fomentar el conocimiento musical con una finalidad social.

El público de Salzburgo disfrutará en dos conciertos -el primero mañana, lunes, por la noche- de la energía y frescura que transmiten los jóvenes músicos de la Orquesta Simón Bolívar, a los que la música ha cambiado la vida.

Es el caso de Fernando Martínez, un chico de 20 años que toca la flauta traversa y que lleva desde los ocho años en este proyecto orquestal de dimensiones colosales.

"He aprendido lo que es la disciplina, el orden, la concentración. Estar enfocado en algo durante tiempo", aseguró, para añadir que también se le inculcó "un espíritu de superación permanente" y el "amor al arte".
Fuente: aDn.es

Presentan un test sanguíneo "revolucionario"

Hace 1 h 46 min

Un kit del tamaño de una tarjeta de crédito que permite realizar pruebas sanguíneas en cuestión de minutos, fue presentado por un grupo de científicos, que afirma que podría revolucionar la detección de infecciones en los países más pobres del mundo.

El mChip es una tarjeta de plástico con diez zonas de detección individuales sobre las que hay que depositar una gota de sangre, según explican en la revista Nature Medicine.

Los ensayos realizados con cientos de pacientes en Ruanda para detectar infecciones como el virus del VIH y la sífilis proporcionaron un 100% de precisión.

Los creadores, procedentes de Estados Unidos, afirman que los resultados pueden ser conocidos en cuestión de minutos, en lugar de los días o semanas que tardan en obtener una respuesta los pacientes de las pruebas de sangre convencionales.

Violento secuestro en el extremo oeste de China

Internacional

Domingo, 31 de julio de 2011

Al menos seis personas murieron en un incidente en el que se vieron involucrados hombres armados en la volátil región de Xinjiang, en el extremo oeste de China.

Los informes dicen que dos hombres secuestraron un camión. Tras asesinar al conductor dirigieron el vehículo hacia un grupo de peatones y los atacaron con cuchillos.

Al parecer, uno de los secuestradores fue asesinado y capturaron a otro.

El ataque, en la ciudad de Kashgar, fue precedido por dos explosiones, pero no está claro si los hechos estaban relacionados.

Xinjiang es el hogar de los uigures, principalmente musulmanes, muchos de los cuales resienten la creciente presencia de la mayoría de chinos.
Fuente: BBC

La Isla del Lector: En los campus de algodón

La nueva novela de Guillermo Martínez ostenta un título que parece romper con la propia tradición del autor pero que, a la vez, condensa mucho de lo que ha escrito hasta el momento. Un amor que puede ser confundido con acoso sexual, en un campus del sur de los Estados Unidos, a pocas semanas del 11 de septiembre, es la materia de Yo también tuve una novia bisexual.

Por Juan Pablo Bertazza

A pesar de que no es su mejor trabajo, entre el título (Yo también tuve una novia bisexual) y la dedicatoria (“a Tzvetan Todorov”) de su último libro, puede vislumbrarse una especie de maqueta de toda la trayectoria literaria de Guillermo Martínez. En realidad, es justamente en ese título tan ajeno a su literatura donde podrían localizarse sus últimas búsquedas. No abundan los escritores argentinos que tengan los laureles de Martínez: doctor en matemática, su primer libro fue el revelador Infierno grande (1989), luego obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes con la novela Acerca de Roderer (1992) para lograr con Crímenes imperceptibles (2003) críticas favorables, múltiples traducciones y hasta una versión cinematográfica a cargo de Alex de la Iglesia quien, además, le entregó en 2006 el premio Mandarache de Cartagena. Y, como si todo esto fuera poco, publicó el año pasado Un mito familiar, libro póstumo de su padre, el agrónomo Julio G. Martínez; lo cual, además de servir para dar a conocer a un buen escritor, supuso una interesante reflexión acerca de ese tema tan emblemático en la literatura: la relación entre los escritores y sus padres. Una trayectoria, en definitiva, clásica y bien arraigada en la literatura aun con su mirada matemática que también impregnó su escritura; y se sabe: en medio de las voces supuestamente intimistas, exhibicionistas, ligeras y superficiales de la literatura argentina actual, Guillermo Martínez supo trazar un camino triunfal con calidad literaria, trabajo y las referencias ineludibles a su olimpo literario: Henry James, Isaac Asimov y Jorge Luis Borges. Todo eso aparece concentrado, entonces, en esa dedicatoria crítico-literaria a Tzvetan Todorov, “por una conversación iluminadora en Buenos Aires sobre su libro Crítica de la crítica, y por su generosa disposición para escuchar sobre la teoría de los refinamientos dicotómicos que se expone en la novela”.

En ese sentido, y ahí está entonces esa especie de viaje al revés por su obra que propone esta novela, el título Yo también tuve una novia bisexual podría haber bautizado a cualquiera de esos libros pobres de una supuesta nueva o joven literatura que abundan en las olvidables listas de novedades, y muy poco tiene que ver con esa marca registrada que hoy implica la carrera de Guillermo Martínez. ¿Una pérdida de rumbo? ¿Una reacción a las veladas críticas que lo consideran demasiado profesional, demasiado prolijo, sin mucho sexo ni rocanroll? ¿Una discutible muestra de humor extraliterario?
Yo también tuve una novia bisexual. Guillermo Martínez Planeta 219 páginas

Un profesor argentino obtiene un puesto como docente de español en Redground, una universidad de Georgia, al sur de Estados Unidos, en una tradición de novelas sobre campus que, en los últimos tiempos, ya había llevado a la práctica con inteligencia Eduardo Muslip (Phoenix); un ámbito por extensión, académico, en el que Martínez había demostrado talento, sobre todo en Crímenes imperceptibles y también en algunos relatos de Infierno grande.

A pesar de que detrás de esta contratación se oculta un interés político por fomentar la igualdad social entre blancos y negros en un lugar históricamente segregacionista, muy pronto el horizonte del profesor se va a reducir a una única cuestión: Jenny, una intensa adolescente blanca, especie de Lolita que pronto revelará un pasado bisexual reciente, y una inteligencia muy superior a la de la protagonista de Nabokov. A partir de ese contacto visual, que tiene lugar la primera vez que él toma lista, entablarán una relación intensa y clandestina que empieza a tomar forma cuando el profesor realiza el juramento de Georgia que, justamente, consistía en explicarle la primera y, en realidad, única prohibición: el acoso sexual a los alumnos, un motivo de orgullo para la institución ya que Redground figuraba en los últimos lugares en lo que respecta a juicios por delitos sexuales. Un privilegio que se plasma en una frase de gran resonancia, “¡Orgullosamente ahí abajo!”, en la cual pueden leerse al menos tres sentidos: el literal, una paradoja y una reivindicación social. El primer sentido corresponde, en efecto, a que la Universidad no había tenido juicios por esta causa, el segundo a la paradoja de que la manera de afirmarlo sea aludiendo, de manera no tan velada, a los genitales y el tercer sentido, según aclara el protagonista, habla de la forma despectiva –“ahí abajo”– con que los del Norte se referían a los del Sur. Se le podría criticar a Martínez abrir demasiados temas sin resolución como el atentado a las Torres Gemelas y la superficialidad con la que se refiere a la bisexualidad. Sin embargo, hay veces que una obra compacta termina de dar sentido a una novela que no lo es, y eso es lo que sucede en este caso. Por momentos resulta notable la voz de este protagonista que sin vueltas, sin culpas pero tampoco sin exageraciones emprende su transgresión para actualizar uno de los elementos más clásicos que existen en la literatura: otra historia de amor que persiste al derrumbe del mundo, que persiste incluso al derrumbe de su propia posibilidad. 
Fuente: Página 12

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