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lunes, 28 de enero de 2013

Ai Weiwei: el artista 2.0

Coincidiendo con la inauguración de su primera exposición en España, en el CAAC, se estrena este viernes el documental sobre el mediático artista chino 

Manuel J. Lombardo sevilla | Actualizado 28.01.2013 - 05:00
 
Un fotograma de esta película,
retrato de uno de los creadores más
importantes y cotizados de la
actualidad.
Coincidiendo con la inauguración de la que será su primera exposición en España, que se podrá ver desde el próximo día 1 de febrero hasta el 30 de junio en el CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) de Sevilla, llega a las carteleras el viernes el documental Ai Weiwei: Never Sorry, una producción dirigida por Alison Klayman que, tras su presentación en el Festival de Sundance, ha circulado para mostrar la faceta más política, crítica y reivindicativa de este carismático artista chino, posiblemente uno de los más importantes, cotizados y mediáticos de la actualidad.

Rodado en China y en varias de las ciudades del mundo que han acogido sus exposiciones (Londres, Nueva York, Múnich) en los últimos tres años, Ai Weiwei: Never Sorry sigue al orondo artista comprometido, al creador incordio de las autoridades chinas, al padre de un hijo de año y medio de una mujer que no es su esposa, al defensor de las libertades y al luchador incansable contra la censura en un país que, a pesar de su supuesta apertura democrática en los últimos años, aún no parece haberse desembarazado de las viejas y siniestras inercias del régimen comunista transmutadas ahora en un nuevo y feroz modelo ultracapitalista.

En su estudio-búnker en las afueras de Pekín, rodeado de su amplio equipo de colaboradores y asistentes (sus particulares "asesinos a sueldo", los peones de sus movimientos artísticos), acompañado de sus gatos y casi siempre pegado a un teléfono móvil o la pantalla de un ordenador, blogueando o lanzando tuits a la red como dardos a una diana, un Ai Weiwei sereno y reflexivo expone algunas de las claves de su proyecto artístico y vital, que pasa hoy, superadas ya las etapas del underground o el conceptualismo más elemental, por hacer de las nuevas comunicaciones y medios de la era digital las principales armas para una nueva forma de arte 2.0.

A lo largo de este retrato del artista en acción y de sus circunstancias diarias, vigiladas de cerca por las cámaras de seguridad y los chivatos apostados a la puerta de su casa, emergen algunos datos biográficos relevantes: la figura de un padre poeta, Ai Qing, un auténtico tesoro nacional que nunca fue bien visto por ningún régimen, una profunda inadaptación a la oficialidad ya desde los primeros días en la Escuela de Arte de Pekín, una larga temporada de exilio y aprendizaje en Nueva York en los años 80, un regreso concienciado y valiente a un país cerrado tras los acontecimientos de Tian'anmen en 1989, un crecimiento artístico en la resistencia, la clandestinidad y el activismo (con la publicación consecutiva en los noventa de los libros Blanco, Negro y Gris) a partir de la reflexión satírica sobre las relaciones entre tradición y modernidad o sobre el propio concepto del arte, y el posterior reconocimiento internacional para liderar a toda una nueva generación de creadores chinos que exponen hoy regularmente en los mejores centros de arte contemporáneo del mundo. 

Ai Weiwei: Never sorry se centra especialmente en las últimas acciones del artista: sus trabajos de investigación documental, denuncia y dignificación de las víctimas tras el devastador terremoto en la Provincia de Sichuan, su propio pulso personal contra los policías que lo golpearon brutalmente para impedir que testificara a favor de un amigo detenido, la celebración festiva de la demolición del gran estudio de arte planeado por él mismo en Shanghai, o su propio arresto de casi tres meses en abril de 2011, gestos que, difundidos en internet, en su blog o a través de Twitter, o filmados por él mismo y por su equipo de colaboradores con pequeñas cámaras o dispositivos digitales, esa nueva arma de contrapoder de muchos de los cineastas chinos de la Sexta Generación (de Jia Zhang-ke a Wang Bing), se han convertido en su producción artística, viral y colectiva, libertaria y crítica, irónica y autoconsciente, más importante en los últimos años. 

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