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miércoles, 19 de septiembre de 2012

El Gobierno aumenta las presiones sobre los bancos buenos para que inviertan en el malo

LAS ENTIDADES QUIEREN QUE LOS PRECIOS NO SEAN DEMASIADO BAJOS

El Gobierno aumenta las presiones sobre los bancos buenos para que inviertan en el malo
Luis de Guindos, ministro de Economía (Efe)

E. Segovia   M. Lamelas 19/09/2012   (11:07h)
El Gobierno ha renovado sus presiones sobre las grandes entidades españolas tras su rechazo inicial a participar en el capital del 'banco malo', según fuentes conocedoras de la situación. Éstas explican que nadie está dispuesto a entrar en el capital del vehículo si los bancos 'sanos' no lo hacen, por lo que el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha visto obligado a insistir para lograr el objetivo de que más del 50% de la sociedad de gestión de activos esté en manos privadas. Asimismo, está llamando a las principales aseguradoras y a fondos de inversión y de pensiones para completar el accionariado.

En principio, los grandes bancos no estaban por la labor de arrimar el hombro para sacar adelante el 'banco malo', porque consideran que participar en él sería ayudar a entidades inviables para que les puedan hacer la competencia. Pero una de las fuentes reconocía que "puede ser que, como pasó con la salida a bolsa de Bankia, presionen a los bancos para que hagan algún un 'gesto' y le den entre todos un empujón para que el 'banco malo' tenga capital privado".

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora, según las fuentes. De momento, las entidades a las que más se está presionando son las tres grandes -Santander, BBVA y La Caixa-, pero se espera que también se 'invite' a entrar a Sabadell, Popular, Kutxa o incluso Bankinter. Es decir, todas las entidades que no van a recibir ayudas públicas seguro y que, en consecuencia, no estarán obligadas a traspasar sus activos tóxicos al 'banco malo'.

"Es vital que los grandes bancos entren en el proyecto para que arrastren a otros inversores que, si ven que los rechazan las principales entidades españolas, no van a sumarse nunca", señala otra fuente, que explica que los grandes fondos inmobiliarios y de private equity internacionales de momento son reacios a entrar hasta que se clarifiquen las condiciones del 'banco malo', básicamente qué activos entran y cómo se valoran para su transferencia: "Están en actitud de wait and see".

Otras instituciones a las que se ha dirigido Economía son las aseguradoras, a las que también se va a pedir un esfuerzo para que el proyecto salga adelante. En su caso, además, la participación en el 'banco malo' contaría como reservas técnicas, porque se trata de la propiedad indirecta de inmuebles. Ahora bien, desde el sector señalan que "no se puede comprometer la solvencia de las aseguradoras, y por tanto tiene que haber unas condiciones muy buenas que aseguren la rentabilidad".

Guerra por las valoraciones

Precisamente, eso supone un grave dilema para el Gobierno, porque los intereses de fondos y aseguradoras son opuestos a los de la banca. Como es lógico, los inversores quieren que el banco malo adquiera los activos de las entidades rescatadas lo más barato posible, para incrementar la rentabilidad potencial de su posterior venta a un tercero. Algo que también debería ser así para los bancos en cuanto inversores en el proyecto. Pero la realidad es completamente distinta.

Las entidades financieras sanas quieren que se compren los activos a un precio razonablemente alto para que no se hunda el mercado inmobiliario. Porque, en tal caso, ellas deberían rebajar también el precio de sus propios inmuebles y provisionar la diferencia con el valor que tienen actualmente en su balance; es decir, asumir una pérdida por la diferencia. Una pérdida que puede llegar a 14.000 millones de euros, según Morgan Stanley, y llevarse por delante todo el beneficio en España de las entidades sanas, incluyendo Santander y BBVA.

"Aunque a medio plazo a los bancos les interesa ganar dinero con el banco malo, a corto plazo lo urgente es evitar que este vehículo les haga un agujero en su balance, por lo que prefieren que las rebajas de precios no sean excesivas", según una de las fuentes. Una pretensión por la que parece inclinarse Economía, a la luz de sus últimas declaraciones, pero que pondría en peligro la entrada de otros inversores necesarios para que el 51% del capital sea privado (esta cifra es necesaria para que la deuda del banco malo no compute como deuda pública). Salvo que los bancos españoles asuman ese porcentaje en su totalidad, claro.
Fuente: El Confidencial

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