Soledad Pellón
14/04/2012 - 6:00 Actualizado: 18:00 - 14/04/12
Argentina puede perder sus apoyos internacionales y su situación económica es delicada.
En
el cuarto trimestre del año pasado, Repsol consiguió su mejor trimestre
en bolsa desde el año 2005. Sus acciones experimentaron una
revalorización del 20 por ciento, superando el comportamiento de la
mayoría de valores de Ibex. El motivo de esta subida fue principalmente
el hallazgo de diferentes yacimientos en la zona de Sudamérica, con especial interés en el de Vaca Muerta, Argentina.
Su situación ahora es bien diferente. Los problemas que tiene la
petrolera española en Argentina no son nuevos, y han provocado una bajada de su cotización
de cerca del 25 por ciento en lo que llevamos de año. Hace meses que el
país sudamericano lleva poco a poco echándole un pulso a la española a
través de su filial argentina YPF. Gobernadores de diferentes provincias
han ido paulatinamente quitando, o poniendo en revisión, las licencia
de explotación de YPF en diferentes regiones.
Los motivos que aluden son diferentes, pero básicamente Argentina le pide a YPF que los beneficios que obtenga se destinen a reinversiones en el país
y no al pago de dividendos. Por un lado, es un postura comprensible,
Kirchner intenta fomentar así que ese dinero no salga del país y se
reinvierta creando riqueza. Lo que además se intensifica cuando
Argentina, a pesar de ser un país con numerosos yacimientos
petrolíferos, importa más crudo del que exporta, viendo subir el precio
energético. Sin embargo, con esta estrategia Argentina deja de jugar en
lo que se considera el "libre mercado".
La semana pasada, la gota que colmó el vaso de la paciencia del
Gobierno español fueron las declaraciones por parte de un periódico
argentino de un plan de nacionalización de YPF por parte de
Argentina para hacerse con el 51 por ciento de la compañía. La
estrategia cuadra a la perfección: los dirigentes regionales empiezan a
darle la espalda poco a poco a YPF, lo que provoca la desconfianza de
sus inversores, y la venta de sus acciones en bolsa. De esta manera,
cuando Argentina decida dar la puntilla final a la nacionalización de
YPF, podrá quedarse con la empresa a un precio mucho más bajo. No dan
puntadas sin hilo.
Pero, ¿por qué es tan importante para Repsol su filial en Argentina? Una cuarta parte de los resultados de Repsol depende de YPF. Pero eso no es lo más importante. Las expectativas de crecimiento
de la petrolera españolas se habían centrado precisamente en el
yacimiento de Vaca Muerta, de donde se calcula que se puedan abrir unos
3.000 pozos entre petróleo y gas. Sin esa ubicación estratégica, Repsol
se queda sin su parte del pastel.
Pero la cosa no termina aquí. Ahora le toca mover ficha a Repsol, y
por tanto a España, que intenta defenderse de este ataque por parte del
Gobierno argentino. De repente, el país toma tintes nacionalistas y cambia las reglas del juego perjudicando seriamente la estabilidad de las empresas internacionales allí implantadas.
Esta manera de actuar crea una inestabilidad jurídica que podría perjudicar seriamente al país que vería como sus inversiones extranjeras se reducen. Empresas españolas como Endesa o Telefónica
se ven perjudicadas por esta incertidumbre, pero no son las únicas y
España podría contar con importantes apoyos internacionales.
En su momento, la petrolera brasileña Petrobras, una de las más grandes del mundo, sufrió en sus propias carnes algo similar a lo que vive ahora Repsol cuando le quitaron los derechos de explotación de diversos yacimientos del país.
Por otro lado está México, cuyos intereses son claros, ya que
Pemex, la petrolera nacional mexicana, posee el 10 por ciento de Repsol.
Inversores norteamericanos controlan cerca del 13 por ciento de YPF con
lo que es posible que la primera potencia mundial se dé también por
aludida llegado el caso.
Los apoyos internacionales a un país que, aunque incluido en el G-20, daña su credibilidad
con prácticas como ésta, se pueden ver mermados en un momento en que
Argentina vive una delicada situación económica y de conflictos
internacionales. Veremos cómo acaba todo.
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