AFP | 12/04/2012 - 11:36
El Real Madrid y el Barcelona en semifinales de la Liga de Campeones, tres
clubes españoles de cuatro en semifinales de la Europa League: el
fútbol ibérico destaca en los campos, pero brilla mucho menos en sus
cuentas, a menudo lastradas por fuertes deudas.
Basta con echar un
vistazo a algunas de las deudas de cinco clubes españoles que compiten
en Europa para ver que sus prestaciones en materia financiera están
lejos de su actuación en el terreno de juego.
El Madrid, por
ejemplo, tuvo una deuda global en 2010-2011 de 590 millones de euros,
mientras la del Barça fue de 578 millones frente a unos ingresos de 479
millones anuales para el equipo merengue y de 451 millones para los
azulgrana.
Valencia y Atlético de Madrid, que jugarán las
semifinales de la Europa League, también tienen 382 millones y unos 514
millones de deuda respectivamente.
Pero la última cifra que ha
supuesto un escándalo en España son los 752 millones de euros debidos
por los clubes profesionales al fisco español.
La publicación de
ese monto en marzo, embarazoso para una España que tiene 5 millones de
desempleados, había sido seguida por el anuncio del ministerio de
Educación, Cultura y Deporte de un plan para que "el fútbol pague" la
deuda que ha creado.
Pero, hasta el momento el plan sigue siendo un simple anuncio.
Otra
señal de que el fútbol español se ha visto también afectado por la
crisis es que seis de los veinte clubes de la Liga - Rayo Vallecano,
Racing de Santander, Betis, Zaragoza, Granada y Mallorca - están en
concurso de acreedores, al igual que otros seis equipos de Segunda
División.
Para el profesor de economía, José María Gay de Liébana,
especialista del fútbol de la Universidad de Barcelona, el origen de la
deuda global del fútbol en España, que cifra en 3.500 millones de
euros, debe buscarse en un fenómeno comparable al que generó el
estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.
"El fútbol es el
vivo reflejo de la economía española. Durante años, hemos gastado y
gastado por encima de nuestras posibilidades, acudiendo a una deuda que
iba creciendo. Pues para el fútbol sucede lo mismo: durante años los
clubes hicieron inversiones faraónicas, desmedidas, y como no tenía
recursos propios para financiar estos gastos, se endeudaron
masivamente", explica.
Un buen ejemplo de estos excesos fue la construcción del estadio "Nuevo Mestalla" por parte del Valencia.
En
2007, en plena euforia inmobiliaria, el Valencia decidió construir un
nuevo estadio de 70.000 localidades cuando el club no tiene más que
39.000 abonados. El coste de las obras, de 300 millones de euros, sería
financiado por la venta del terreno del antiguo campo por unos 400
millones de euros.
Dos años más tarde, el club detiene las obras
cuando se da cuenta de que no logra vender su antiguo terreno, tras
profundizarse la crisis.
Esta acumulación de deudas también puede
explicarse por la ausencia de un control económico fuerte por parte de
la Liga de Fútbol, en parte porque hasta ahora no tenía medios legales
para aplicar sanciones deportivas drásticas.
Hasta hace poco, la
Liga de Fútbol Profesional no tenía poder para descender a un club
porque se encontrara en suspensión de pagos.
Una nueva ley que
entró en vigor en 2012, "ahora si permite bajar de categoria a clubes
que por ejemplo no pagan durante meses a sus jugadores", dice el abogado
Juan de Dios Crespo, quien considera que esta nueva legislación "va a
cambiar muchas cosas".
Queda por saber si los poderes públicos se
atreverán a afrontar la dosis de impopularidad que supone en España el
hecho de tomarla con un club de fútbol.
Un ejemplo que puede
ilustrar esto es lo ocurrido en los años 90 cuando las instancias
deportivas intentaron descender al Celta de Vigo y al Sevilla por una
infracción administrativa y tuvieron que dar marcha atrás ante las
protestas en la calle.
Fuente: elEconomista.es
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