Buscador Google

Búsqueda personalizada

sábado, 31 de marzo de 2012

¡Son los políticos, estúpidos!

William Chislett


WILLIAM CHISLETT es periodista y escritor. Fue corresponsal de The Times de Londres en España (1975-78) y luego del Financial Times en México (1978-84). Ha escrito 20 libros sobre varios países y era colaborador habitual del Real Instituto Elcano.

www.williamchislett.com
Todos los artículos de William Chislett


Outsider

31-03-2012
La ciudad de Nogales esta dividida por la frontera entre México y los Estados Unidos. Los habitantes de Nogales, Arizona, tienen un ingreso per cápita de unos 30.000 dólares al año mientras que los de Nogales, Sonora, tienen unos 10.000 dólares. La geografía y el clima en ambos lados de la frontera son los mismos y las relaciones entre las dos Nogales muy próximas — comparten antepasados, disfrutan de la misma comida y música y, hasta cierto punto, la misma “cultura.”

Arizona fue colonizada por España, pasando a control mexicano en 1821, cuando México se independizó de España. En 1848, con el fin de la intervención estadounidense en México, la mayor parte de Arizona pasó a manos estadounidenses.

Son las diferencias que explican por qué el nivel de bienestar en Nogales, Arizona, es mucho más alto que el de Nogales, Sonora. La mayor diferencia se llama democracia, y específicamente las instituciones políticas y económicas, aunque México empezó a ser algo más democrático a partir del año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió la presidencia por primera vez desde 1929.

Yo viví en México entre 1978 y 1984 como corresponsal del Financial Times y de vez en cuando visité ciudades en la frontera como Tijuana y Ciudad Juarez y siempre me llamó la atención los enormes contrastes entre ambos lados de la frontera.

Descubrir los factores determinantes de la creación de riqueza ha sido una constante de los científicos sociales desde que Adam Smith publicó en 1776 su famoso libro, La riqueza de las naciones. Acaba de salir un libro — Why Nations Fail: the Origins of Power, Prosperity and Poverty (“Por qué las naciones fracasan: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”), publicado por Profile Books, que está teniendo un gran impacto. Sus autores son Daron Acemoglu y James Robinson, profesores en los departamentos de economía y ciencia política del MIT y Harvard, respectivamente. Acemoglu recibió en 2005 la medalla John Bates Clark, un especie de mini Nobel, al economista menor de 40 años más destacado en su contribución al conocimiento económico.

Para Acemoglu y Robinson, la geografía, el clima, los recursos naturales, la educación, la cultura, y otros factores no explican por qué algunas naciones prosperan y otras fracasan. Tal vez el mejor ejemplo, mucho más indicativo que los dos Nogales, sean las dos Coreas que comparten la misma península. Corea de Sur es una de las naciones más desarrolladas del mundo mientras que Corea del Norte es de las más pobres, con una población que está muriendo de hambre. La próspera tiene una democracia y la pobre el régimen comunista más brutal del mundo y en manos de una familia. Hay una clara relación entre libertad y prosperidad. “Son la política y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas de un país,” dicen los autores.

Las palabras clave en la teoría de los autores son extractive y inclusive political and economic institutions, y se aplican en el libro a muchos países, tanto pobres como ricos. Las primeras instituciones son el beneficio de una minoría política y económica (extraen), y las otras se incluyen porque permiten y estimulan la máxima participación al estar basadas en la propiedad privada, el estado de derecho, la prestación de servicios públicos y un poder del Estado suficientemente centralizado para evitar el dominio de minorías. Este descubrimiento de las instituciones por los economistas suena a deja vu para los sociólogos. Ya lo hizo Karl Marx.

No solo crean riqueza las instituciones inclusivas, sino que además son las únicas capaces de lograr un crecimiento económico sostenible, aquel que se ampara en las posibilidades de generación de innovaciones y de la emergencia de nuevas empresas que desafían y regeneran a las establecidas (la teoría de la destrucción creativa de Joseph Schumpeter). La destrucción creativa es algo que los países con instituciones extractivas evitan a todo coste porque amenaza el status quo, a diferencia de las instituciones inclusivas, que contribuyen a la dispersión del poder económico y generan círculos virtuosos que impiden que las élites se apropien de las mismas.

Aplicando esta teoría a China, es obvio que, a pesar de sus fenomenales éxitos económicos de los últimos años, el sistema político (comunista) tiene que cambiar algún día o romperse violentamente. De hecho, hace poco Wen Jiabao, el primer ministro saliente, dijo: “El proceso de reformas ha llegado a una etapa clave. Sin el éxito de la reforma política, las reformas económicas no pueden realizarse. Los resultados que hemos logrado pueden perderse. Una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría ocurrir de nuevo." ¡Que los líderes chinos lean este libro!
Fuente: EL IMPARCIAL

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Forges