17 de septiembre
La novia discreta
La novia discreta
El conocido como «sitting» de los famosos en cada desfile puede dar mucho juego, sobre todo si tienes a un zombi como invitado vip.



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| La novia discreta |
ROSA BELMONTE
"Sentaos, que tengo mucho lío", decía Carmen Echevarría, mujer de Roberto Torretta, a unas señoras que no iban a la primera fila. Porque menuda primera fila tenía. Y menudo lío el sitting. Carmen Echevarría es capaz de sentar a más gente que nadie en el front row. Apretándolos pero los mete. Javier Merino, marido de Mar Flores, no quería. ¿Que no? Allí que lo empaquetó, entre Nieves Álvarez y su mujer. La misma Echevarría se sentó donde parecía que no cabía. Y le da igual apretujar a la ministra Cristina Garmendia y a su marido. Lo bueno de las ministras elegantes (Garmendia o Salgado) es que caben en un pie de pava. Cualquier día, Echevarría se trae a Danielle Steel (su hijo Carlos sale con una de las muchas hijas de la novelista). De momento, sienta a los que tiene, que van desde Carmen Lomana (con vestido de Marc Jacobs) a María Suelves, pasando por Natalia Figueroa, su consuegra Ana Rodríguez, Alejandra Martos, Imanol Arias, Irene Meritxel o Anne Igartiburu. Y también a Mar García Vaquero, esquinada, al lado de Josemi Rodríguez Sieiro. Lo más fascinante de la novia de Felipe González es que se mimetiza con el ambiente, como Zelig, y siempre pasa desapercibida. Ya vaya con su hermana sobrebronceada o sola. Y eso que se la distingue por los vistosos pedruscos/ámbares que le hace su novio. Ay, pero en esta concentración de negritas todavía falta Manolo Segura, de actualidad por la miniserie de Tita Cervera. Ni uno ni otro están contentos. "De cinco escenas, en tres me sacan en la cama, cuando yo lo único que he hecho en la vida ha sido trabajar", se lamentaba el padre de Borja Thyssen.
Un zombi en el «front row»
Al desfile de Davidelfin se presentó un zombi. Se sentó al lado de Alaska. A la vejez viruela. Cuando Alaska y Dinarama cantaban «Mi novio es un zombi», en la actuación salía un tío vestido de Freddy Krueger, cosa que nunca entendí. Se ve que entonces no encontraron un zombi. Pues ahí estaba, a su derecha. A la izquierda, Mario Vaquerizo. Y mucho más a la izquierda, la tribu de los Bosé. Bimba se molestó cuando los fotógrafos fueron a fotografiarla con su pequeña June (nacida en junio, como su nombre indica). También se enfadó Lucía, su madre. Y cualquiera molesta a esas señoras tan grandes e imponentes. Más tarde, con Francis Montesinos, desfilaría Paola Dominguín. Bueno, Paola, Helena Barquilla, Estefanía Luyk y hasta María Pineda. Un poco más y sale Laura Valenzuela. Porque Francis siempre es una fiesta. En el público, Olfo Bosé. Vamos, que faltaban la abuela Lucía y el tito Miguel con sus chiquillos. Pero puestos a no molestar, a quien no voy a citar es a la vidente televisiva que llegó con las Tablada. A Cibeles no paran de llegar adivinos. Esperanza Gracia el viernes. Ayer, Octavio Aceves y la otra. El milenarismo va a llegar. O lo mismo llega Rappel.
Fuente: ABC

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