- En el gobierno español hay quienes creen que se debe parar la operación.
David Páramo
La decisión de Petróleos Mexicanos (Pemex) de aumentar su participación en Repsol tiene las características típicas de una operación similar: se invierten recursos en una compañía buscando tener rentabilidad al aprovechar las condiciones de mercado.
En los últimos años una gran cantidad de empresas españolas han hecho lo mismo en México en sectores como el financiero, turístico, infraestructura, servicios, sin que hasta el momento nadie lo haya visto como un peligro para la soberanía nacional o, mucho peor, como una operación que debe ser frenada sin argumentos.
En el gobierno español hay quienes consideran que la operación debe ser frenada sin establecer ningún argumento muy claro y, mucho menos, apegado a derecho. Más bien parecería que simple y sencillamente están tomando una posición ultranacionalista que no va hacia ningún lado positivo. De hecho, están generando una reacción de muchos mexicanos negativos quienes exigen, con razón, que el camino sea parejo en los dos países. Si México ha sido una nación que, de acuerdo con la ley y las normas vigentes, ha permitido la inversión española, inclusive en sectores tan sensibles como el financiero (que mayoritariamente se dio en medio de una crisis y un debate sobre la soberanía de este sector), pues lo menos que debe exigirse a España es reciprocidad.
Pemex no está pidiendo un trato especial o, de algún modo está intentando violar la ley. Las empresas españolas que en México han encontrado un excelente lugar para generar utilidades deberían asumir una posición en defensa de la paraestatal mexicana.
De seguir las posiciones de políticos que confunden el nacionalismo con la tontería, los afectados no serán ellos. La inversión de la empresa mexicana se hará en los términos acordados y se corre un riesgo bastante importante de que se den reacciones en contra de la inversión española en México, no como una venganza de las autoridades sino por parte de sectores de la sociedad.
Qué esperaban
¿Qué esperaba el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)? Lo más que pudieron decir sobre el paquete económico es que es inercial. Parecería que hay quienes dentro de la iniciativa privada están haciendo política en cierto sentido partidista como una forma de jugarle las contras no sólo al gobierno de Felipe Calderón, sino tratar de congraciarse con los que suponen que van a la delantera. Los grupos de iniciativa privada, en forma mayoritaria, están jugando un papel muy lamentable en los últimos años. Se les ha olvidado que su principal obligación debería ser impulsar los principios de quienes generan casi todos los empleos en el país y no estar jugando a las caiditas políticas. Es un hecho que el país requiere cambios estructurales como son la reforma laboral o política, los cuales no vienen en un paquete presupuestal que está sumamente acotado y donde hay poco margen de maniobra. Quizá les gustarían promesas vacías de un crecimiento imposible dadas las condiciones internacionales o algo similar. La realidad es que la estimación del crecimiento de 3.5% es bastante objetiva y habría que ver la mayoría de los pronósticos que hacen los analistas.
El que el paquete económico sea inercial es muy bueno, pues durante más de diez años las cosas se han venido haciendo bien en materia económica. Hay estabilidad de precios con una inflación baja; ha crecido la recaudación y el número de contribuyentes. La inercia de no tener, por tercer año, miscelánea fiscal y de simplificación son correctas. El sistema financiero se encuentra sólido y capitalizado y se ha avanzado de una manera adecuada hacia un presupuesto que destina cada vez más recursos a la sociedad y menos al gobierno. Quizá ha llegado el momento que algunos miembros de la iniciativa privada guarden silencio si no tienen nada que decir o que, por el contrario, sean claros al señalar qué intereses están sirviendo.
Más mentiras
Hay que tener muchísimo cuidado con la gran cantidad de mentiras que están corriendo en torno a Mexicana de Aviación, puesto que el cinismo de algunos de los grupos que pretenden el rescate y el oportunismo de otros que se quieren vender como publicistas y hasta coyotes han generado una confusión verdaderamente grande y que hace olvidar cuál es el problema de fondo.
Se requieren 250 millones de dólares para capitalizar a una línea aérea que tiene muy pocos activos y muchísimos pasivos. Aun cuando la nueva ocurrencia, de que los sindicatos capitalicen los pasivos que tienen con la línea aérea ha despertado la ilusión de algunos, tiene muy pocas posibilidades de éxito. De entrada, es claro que a los sobrecargos (que tienen una gran rotación de personal) son el grupo al que menos les conviene. No es claro que todos los pilotos y trabajadores de tierra estén a favor de perder su liquidación por la promesa de una línea aérea que realmente tiene muy pocas posibilidades de éxito. Seamos muy claros, Mexicana de Aviación no tiene ninguna viabilidad y, por más fechas que se den, el camino terminará siendo la quiebra. Mientras tanto seguirán muchos que pretendan hacer negocios en torno a la tragedia.
Más correcciones
Los fanáticos de las especulaciones nuevamente vieron gravemente lesionada su credibilidad cuando se confirmaron los cambios en el gabinete. ¿No que se iban a ir Dionisio Pérez-Jácome y Javier Lozano? Por lo menos otra vez quedó claro que fallaron.
Fuente: EXCELSIOR
En los últimos años una gran cantidad de empresas españolas han hecho lo mismo en México en sectores como el financiero, turístico, infraestructura, servicios, sin que hasta el momento nadie lo haya visto como un peligro para la soberanía nacional o, mucho peor, como una operación que debe ser frenada sin argumentos.
En el gobierno español hay quienes consideran que la operación debe ser frenada sin establecer ningún argumento muy claro y, mucho menos, apegado a derecho. Más bien parecería que simple y sencillamente están tomando una posición ultranacionalista que no va hacia ningún lado positivo. De hecho, están generando una reacción de muchos mexicanos negativos quienes exigen, con razón, que el camino sea parejo en los dos países. Si México ha sido una nación que, de acuerdo con la ley y las normas vigentes, ha permitido la inversión española, inclusive en sectores tan sensibles como el financiero (que mayoritariamente se dio en medio de una crisis y un debate sobre la soberanía de este sector), pues lo menos que debe exigirse a España es reciprocidad.
Pemex no está pidiendo un trato especial o, de algún modo está intentando violar la ley. Las empresas españolas que en México han encontrado un excelente lugar para generar utilidades deberían asumir una posición en defensa de la paraestatal mexicana.
De seguir las posiciones de políticos que confunden el nacionalismo con la tontería, los afectados no serán ellos. La inversión de la empresa mexicana se hará en los términos acordados y se corre un riesgo bastante importante de que se den reacciones en contra de la inversión española en México, no como una venganza de las autoridades sino por parte de sectores de la sociedad.
Qué esperaban
¿Qué esperaba el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)? Lo más que pudieron decir sobre el paquete económico es que es inercial. Parecería que hay quienes dentro de la iniciativa privada están haciendo política en cierto sentido partidista como una forma de jugarle las contras no sólo al gobierno de Felipe Calderón, sino tratar de congraciarse con los que suponen que van a la delantera. Los grupos de iniciativa privada, en forma mayoritaria, están jugando un papel muy lamentable en los últimos años. Se les ha olvidado que su principal obligación debería ser impulsar los principios de quienes generan casi todos los empleos en el país y no estar jugando a las caiditas políticas. Es un hecho que el país requiere cambios estructurales como son la reforma laboral o política, los cuales no vienen en un paquete presupuestal que está sumamente acotado y donde hay poco margen de maniobra. Quizá les gustarían promesas vacías de un crecimiento imposible dadas las condiciones internacionales o algo similar. La realidad es que la estimación del crecimiento de 3.5% es bastante objetiva y habría que ver la mayoría de los pronósticos que hacen los analistas.
El que el paquete económico sea inercial es muy bueno, pues durante más de diez años las cosas se han venido haciendo bien en materia económica. Hay estabilidad de precios con una inflación baja; ha crecido la recaudación y el número de contribuyentes. La inercia de no tener, por tercer año, miscelánea fiscal y de simplificación son correctas. El sistema financiero se encuentra sólido y capitalizado y se ha avanzado de una manera adecuada hacia un presupuesto que destina cada vez más recursos a la sociedad y menos al gobierno. Quizá ha llegado el momento que algunos miembros de la iniciativa privada guarden silencio si no tienen nada que decir o que, por el contrario, sean claros al señalar qué intereses están sirviendo.
Más mentiras
Hay que tener muchísimo cuidado con la gran cantidad de mentiras que están corriendo en torno a Mexicana de Aviación, puesto que el cinismo de algunos de los grupos que pretenden el rescate y el oportunismo de otros que se quieren vender como publicistas y hasta coyotes han generado una confusión verdaderamente grande y que hace olvidar cuál es el problema de fondo.
Se requieren 250 millones de dólares para capitalizar a una línea aérea que tiene muy pocos activos y muchísimos pasivos. Aun cuando la nueva ocurrencia, de que los sindicatos capitalicen los pasivos que tienen con la línea aérea ha despertado la ilusión de algunos, tiene muy pocas posibilidades de éxito. De entrada, es claro que a los sobrecargos (que tienen una gran rotación de personal) son el grupo al que menos les conviene. No es claro que todos los pilotos y trabajadores de tierra estén a favor de perder su liquidación por la promesa de una línea aérea que realmente tiene muy pocas posibilidades de éxito. Seamos muy claros, Mexicana de Aviación no tiene ninguna viabilidad y, por más fechas que se den, el camino terminará siendo la quiebra. Mientras tanto seguirán muchos que pretendan hacer negocios en torno a la tragedia.
Más correcciones
Los fanáticos de las especulaciones nuevamente vieron gravemente lesionada su credibilidad cuando se confirmaron los cambios en el gabinete. ¿No que se iban a ir Dionisio Pérez-Jácome y Javier Lozano? Por lo menos otra vez quedó claro que fallaron.
Fuente: EXCELSIOR
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