Entrevista a la escritora
- La verdad es que no. Tengo cinco novelas, tres novelas para chicos y cinco obras de teatro estrenadas, y solo “Las viudas de los jueves” y (ahora) “Betibú” transcurren en un country. Justamente, aunque solo “Las viudas...” usa ese escenario y a pesar de eso, por el recorrido que hizo ese libro se me asocia con ese espacio en particular, es que decidí volver. Podía nunca más escribir en un escenario así, negarlo o redoblar la apuesta, ir allí pero con un punto de vista muy diferente. En “Las viudas...” cuentan los de adentro, en “Betibú” los de afuera.
- ¿Cuánto se parece Nurit Iscar -laprotagonista de la historia- a vos?
- Digamos que no es que se parezca sino que le presté mis fantasmas, mis temores. La hice padecer a ella cosas que no necesariamente me sucedieron a mí, pero que me planteo como posibles. Por ejemplo, mis hijos son mucho más chicos que los hijos de Nurit, pero le di al personaje hijos con las características que creo que podrían llegar a tener los míos entonces.
- En la novela reflexionás acerca de la relación entre los medios y el poder, ¿qué te motivó a abordar ese tema y cómo lo evaluás fuera del ámbito de lo ficcional?
- Como lectora compulsiva de diarios, me interesa mucho el tema. Leo varios diarios en papel todos los días. Comparo títulos y saco mi propia tapa. Creo que la participación del lector hoy es mucho más activa. Cuando era chica, en mi casa se compraba un diario y lo que dijera no se cuestionaba tanto; hoy está todo bajo observación.
- En “Betibú”, la investigadora Iscar trabaja en el diario El Tribuno y esta nota se leerá también en El Tribuno, ¿la realidad y la ficción se mezclan o es pura coincidencia?
- Es un “mis en abisme” (puesta en abismo). La verdad es que en el momento de buscar un nombre para un diario era muy difícil encontrar uno verosímil que ya no existiera. Tuve la precaución de que no existiera ninguno con ese nombre en la Capital, que es donde transcurre la historia. Cuando me di cuenta de que coincidía con su diario, ya la novela estaba muy avanzada y me costaba cambiarlo por otro porque me gustaba.
- Tus novelas son grandes éxitos editoriales. ¿Existe un secreto para lograr eso? ¿Cuál es tu método al momento de escribir?
- Si existe un secreto, yo lo desconozco.
- Cuento la historia que tengo ganas de contar y tengo la suerte de que a los lectores les gusta leerla. Pero si me preguntás por qué, no lo sé. Mi método de trabajo es arrancar a partir de una imagen que me parece suficientemente motivadora para dedicarme a ver qué hay dentro de ella los próximos dos o tres años de mi vida.
- Además de la literatura, ¿qué otras actividades nutren tu creatividad? ¿Qué canciones oís o qué películas mirás, por ejemplo?
- Lo que más me gusta es ir al teatro. Puedo ir a ver dos o tres obras por semana, sin cansarme. La ceremonia del teatro me nutre, más allá de que después lo que vea me guste o no. Puedo ir a la calle Corrientes a ver una puesta comercial, o meterme en un teatro off de los tantos que hay en la ciudad. Las dos últimas películas que vi y me encantaron fueron “Medianoche en París”, de Woody Allen, y “Copia certificada”, de Kiorastami.
- ¿Si pudieras por un día de tu vida ser un personaje ficcional, serías Betty Boop?
- Sí, me encantaría.
lunes 08 de agosto de 2011 Espectáculos Marina Cavalletti, El Tribuno
| La autora de “Las viudas de los jueves” vuelve al escenario del country en su última novela,“Betibú”, aunque asegura que regresa a ese espacio con un punto de vista diferente. |
- En “Betibú”, tu libro más reciente, volvés a la escena de los countries. ¿Dirías que esos sitios son “tu lugar en el mundo literario”? ¿Qué te motiva a retornar a esos espacios? ¿Qué diferencias existen entre este trabajo y “Las viudas de los jueves”, entre La Maravillosa y Altos de la Cascada?
- La verdad es que no. Tengo cinco novelas, tres novelas para chicos y cinco obras de teatro estrenadas, y solo “Las viudas de los jueves” y (ahora) “Betibú” transcurren en un country. Justamente, aunque solo “Las viudas...” usa ese escenario y a pesar de eso, por el recorrido que hizo ese libro se me asocia con ese espacio en particular, es que decidí volver. Podía nunca más escribir en un escenario así, negarlo o redoblar la apuesta, ir allí pero con un punto de vista muy diferente. En “Las viudas...” cuentan los de adentro, en “Betibú” los de afuera.
- ¿Cuánto se parece Nurit Iscar -laprotagonista de la historia- a vos?
- Digamos que no es que se parezca sino que le presté mis fantasmas, mis temores. La hice padecer a ella cosas que no necesariamente me sucedieron a mí, pero que me planteo como posibles. Por ejemplo, mis hijos son mucho más chicos que los hijos de Nurit, pero le di al personaje hijos con las características que creo que podrían llegar a tener los míos entonces.
- En la novela reflexionás acerca de la relación entre los medios y el poder, ¿qué te motivó a abordar ese tema y cómo lo evaluás fuera del ámbito de lo ficcional?
- Como lectora compulsiva de diarios, me interesa mucho el tema. Leo varios diarios en papel todos los días. Comparo títulos y saco mi propia tapa. Creo que la participación del lector hoy es mucho más activa. Cuando era chica, en mi casa se compraba un diario y lo que dijera no se cuestionaba tanto; hoy está todo bajo observación.
- En “Betibú”, la investigadora Iscar trabaja en el diario El Tribuno y esta nota se leerá también en El Tribuno, ¿la realidad y la ficción se mezclan o es pura coincidencia?
- Es un “mis en abisme” (puesta en abismo). La verdad es que en el momento de buscar un nombre para un diario era muy difícil encontrar uno verosímil que ya no existiera. Tuve la precaución de que no existiera ninguno con ese nombre en la Capital, que es donde transcurre la historia. Cuando me di cuenta de que coincidía con su diario, ya la novela estaba muy avanzada y me costaba cambiarlo por otro porque me gustaba.
- Tus novelas son grandes éxitos editoriales. ¿Existe un secreto para lograr eso? ¿Cuál es tu método al momento de escribir?
- Si existe un secreto, yo lo desconozco.
- Cuento la historia que tengo ganas de contar y tengo la suerte de que a los lectores les gusta leerla. Pero si me preguntás por qué, no lo sé. Mi método de trabajo es arrancar a partir de una imagen que me parece suficientemente motivadora para dedicarme a ver qué hay dentro de ella los próximos dos o tres años de mi vida.
- Además de la literatura, ¿qué otras actividades nutren tu creatividad? ¿Qué canciones oís o qué películas mirás, por ejemplo?
- Lo que más me gusta es ir al teatro. Puedo ir a ver dos o tres obras por semana, sin cansarme. La ceremonia del teatro me nutre, más allá de que después lo que vea me guste o no. Puedo ir a la calle Corrientes a ver una puesta comercial, o meterme en un teatro off de los tantos que hay en la ciudad. Las dos últimas películas que vi y me encantaron fueron “Medianoche en París”, de Woody Allen, y “Copia certificada”, de Kiorastami.
- ¿Si pudieras por un día de tu vida ser un personaje ficcional, serías Betty Boop?
- Sí, me encantaría.
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